En primera instancia quiero recapitular lo que se ha vuelto una vocación a partir del año de 1997, en que egresé de la Licenciatura en Ciencias Políticas y Administración pública de la Universidad Autónoma de Baja California Sur. Como buena egresada, trabajé en lo que se pudo, pero muy pronto me ofrecieron dar clases en la pequeña preparatoria donde estudié, en un pueblo que se llama La Bocana Baja California Sur, impartiendo desde Sociología, Ciencias de la Comunicación, hasta Matemáticas, que por cierto, me encantan. Fue verdaderamente satisfactorio poder retribuir en cierta medida lo que ese pueblo, en el que nací, y esa escuela me dieron. Fui testigo de la desaparición de las extensiones de las Preparatoria Federales por cooperación y del surgimiento de los EMSAD, en el cual laboré por el lapso de un año y fue la puerta para ingresar a lo que se convirtió en mi pasión: Cecyt, un subsistema relativamente nuevo en la entidad en que vivo, que tuvo que competir con el prestigio de Cobach, Cbtis y Conalep, entre otros.
Afortunadamente desde la primera experiencia frente a grupo me enganché a la sensación de ser factor de cambio en las ideologías de los jóvenes. Al haber trabajado siempre en comunidades pequeñas pude ser testigo de que la educación no solo es la transmisión de saberes, si no que va más allá, trastoca la transformación de las sociedades y la corresponsabilidad de la formación de individuos comprometidos con la sociedad en la que viven.
Otro de los factores a mi favor ha sido el encontrar un equipo sólido de trabajo en donde al compartir experiencias con los demás docentes, se fueron puliendo actividades estratégicas para que el trabajo en aula se convirtiera en una aventura por los 50 minutos que dura una clase.
Entre estas actividades mis preferidas, por el impacto que tienen; han sido aquellas en que los alumnos experimentan de primera mano lo que el docente a veces no alcanza a transmitir en toda su magnitud, por ejemplo los viajes de prácticas, las películas, las representaciones o dramatizaciones, sin dejar de lado que hay contenidos fácticos que se adquieren de una manera mas concreta.
Aunque ha habido momentos en que he pensado “y todavía me pagan por hacer lo que me gusta”, también ha habido trabas que superar, la entrega muchas veces requiere sacrificios, se provocan frustraciones cuando los alumnos quedan a mitad del camino, o cuando identificabas algún potencial y fue desaprovechado. Igualmente como docente quisieras tener todas las herramientas disponibles para atender de una mejor manera las inquietudes de esta población adolescente de la cual también hemos aprendido y mucho; hasta el momento y aún cuando no estoy frente a grupo de manera formal, por mi trabajo como jefe del departamento de servicios docentes, estoy satisfecha con mi profesión, es lo que quiero seguir haciendo hasta que mis facultades me lo permitan, sintiendo la doble responsabilidad de coordinar los esfuerzos de los docentes adscritos a este plantel.
No siento que me dedico a algo diferente a aquello que estudié a nivel superior, pues reconozco que como docente me he afianzado como politóloga, puesto que me he esmerado por formar jóvenes con criterio y capacidad de una crítica racional y objetiva dispuestos a adquirir una conciencia social que marque la diferencia en sus comunidades.
Helizabet (Cecyt 03 Santiago, BCS)
lunes, 19 de octubre de 2009
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